Vicente Marcano estudió en París en la Escuela Imperial Central de Artes y Manufacturas de París y obtuvo un título que podría corresponder al de Ingeniero Químico o Ingeniero Industrial. Marcano fue un agudo e imaginativo investigador en química y un gran docente. Así lo demuestran sus numerosas publicaciones científicas en el Comptes Rendus, resumidas en el Journal of the Chemical Society, el Berichte y el Chemishe Central Blatt y el libro Elementos de Filosofía Química, según la Teoría Atómica. La labor de Marcano como investigador es impresionante, abarca un abanico de conocimientos que incluye tópicos que en el lenguaje actual de la química pueden corresponder a la Bioquímica, Química Orgánica, Inorgánica, Analítica, Química Ambiental, Química Agrícola, Tecnología de Alimentos y Mineralogía. Todos sus trabajos fueron realizados en Venezuela, en un laboratorio equipado con material que él mismo trajo de Francia, leídos y evaluados por sus maestros y colegas, en la Academia de Ciencias de París y publicadas en el Comptes Rendus. Otros aspectos relevantes de la actividad de Vicente Marcano, que han contribuido a establecer las raíces de la química en Venezuela, fue la creación de la Sociedad de Química de Caracas - precursora de la actual Sociedad Venezolana de Química - en 1877, de la cual fue el primer Secretario y Administrador del Boletín de la Sociedad y la organización del Laboratorio Municipal de Caracas en 1890, por mandato del Presidente de la República - General Joaquín Crespo -, del cual fue el primer Director. A la muerte de Marcano en 1891, a los 43 años, este Laboratorio se convierte en el Laboratorio Nacional de Química, bajo la dirección del Dr. Antonio Pedro Mora, alumno de Marcano, quien permaneció más de 40 años en ese cargo. Le siguieron los Doctores Adolfo Frydensberg, hijo, Eudoro Urdaneta y Andrés Germán Otero, hasta 1950 en que ese Laboratorio fue absorbido por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos (actual Ministerio de Energía y Minas).

 

En Venezuela, la actividad industrial se inició durante el siglo XIX, con la instalación de pequeñas fábricas como la del papel nacional, fundada en 1843. A partir de esta fecha, el desarrollo fue muy lento debido a la falta de capital, al atraso tecnológico y el reducido mercado interno.

Durante la primera mitad del siglo XX, la actividad industrial estuvo limitada a la existencia de algunas fábricas como calzado, azúcar y sombreros, cervezas, fósforos, cigarrillos, etc. Desde 1961, las industrias químicas han retomado importancia ya que gracias a ellas, se realiza la extracción y procesamiento de las materias primas tanto naturales como sintéticas. En la vida cotidiana ya son normales los productos químicos, como pinturas, cosméticos, conservantes, medicinas, etc. Algunas de las industrias químicas venezolanas son: SIDOR, ALCASA, VENALUM, BAUXIVEN, EDELCA, etc.

Hoy en día, la química es más compleja y apasionante, todos los años salen al mercado materiales nuevos para la aplicación diaria, que en común aprovechamos. Pero la química como ciencia exacta es desconocida para muchos en la alimentación, se entiende que numerosos productores la utilizan como terminología nueva, para la venta de sus productos, como es por ejemplo la linaza en el pan integral, que no deja de ser una proteína combinada, pero útil para la venta como aditivo.

Actualmente, la población consume varias cantidades de sustancias químicas que se encuentran en los alimentos. Esto se debe a que la mayoría de los alimentos son a base de la química, éstos contienen un alto índice de aditivos (saborizantes y colorantes artificiales), requeridos para la elaboración de chicherías, pastas, dulces y otros; colorantes artificiales, tales como el amarillo Nº 5 que produce malestar estomacal, alergias y otros efectos de transcendencia secundaria al organismo, entre otros.

Los procesos utilizados en la industria de conservación de alimentos, constituye el factor de mayor importancia en las condiciones de vida y en la búsqueda de soluciones que permitan preservar las características de los mismos por largos períodos, utilizando procedimientos adecuados en la aplicación de sustancias químicas aplicables a los alimentos tales como el enfriamiento, congelación, pasteurización, secado, ahumado, conservación por productos químicos y otros de carácter similares que se les puede aplicar estas sustancias para su conservación y al beneficio humano.

El incremento del desarrollo industrial en Venezuela y el descubrimiento de sustancias nocivas provenientes de la actividad industrial, han creado la necesidad de alarma y vigilancia y, por lo tanto, éstas deben cumplir ciertas medidas anticontaminantes que eviten el desequilibrio ecológico. Los lugares más afectados son: El Lago de Valencia y Maracaibo y las playas del Distrito Capital y Oriente. Los desechos sólidos, por su parte, se deben colocar en lugares apropiados y los gases tóxicos se deben evitar usando filtros.

Es por ello, que la química debe emplearse en la industria de la más cuidadosa forma, y que su aplicación en las fórmulas empleadas en la fabricación de los productos de consumo masivo humano, sea bien controlada de acuerdo al cumplimiento de las normas Covenin y de higiene industrial vigentes. De esta forma, es que se controla aún más así la contaminación inorgánica que se produce mediante la expulsión de los desechos tóxicos generados en la producción, contribuyendo así al control del calentamiento global y el deterioro  universal en magnitud, del cual sufre la atmósfera, en la ruptura de la capa de ozono a raíz de la tanta contaminación ambiental generada por la industria de estos tiempos.

 Es de hacer notar que la primera industria química de Puerto Cabello fue la empresa Las Llaves S.A. fundada en 1869 por los hermanos Frey (de origen alemán) donde se empezó a elaborar el famoso jabón azul de Castilla, este empresa estuvo en nuestra ciudad hasta 1995, cuando es traslada a la ciudad de Valencia (DEBIDO A PROBLEMAS OPERACIONALES, ESPECIALMENTE EL AGUA). En la década de los años 60 (del siglo XX) se instala en Puerto Cabello, la empresa Cindu, y en El Palito la Refinería de la empresa norteamericana Mobil, y en Morón se instala la Petroquímica. En los años 80-90 se instala la empresa Minerainca, Químicas Tromar y Talcos Key (Corporación American Minerals) en la zona industrial de La Elvira en Puerto Cabello.